MONOGRAFÍA: BARAGUÁ EN LA HISTORIA

MONOGRAFÍA BARAGUÁ EN LA HISTORIA

AUTORES : ARIEL RAMÍREZ FERNÁNDEZ & SUNELL GUERRERO PEÑA

RADIO TITÁN

MUNICIPIO MELLA

Es cierto que (esta guerra) no culminó con la independencia de Cuba, pero la sangre derramada, los sacrificios que se hicieron, no fueron de ninguna manera en vano: forjaron los cimientos de la Patria. Crearon un arma, crearon una nación, forjaron y templaron a un pueblo. Y de tal manera revolucionaron a nuestro país, que nunca más las cosas pudieron volver a ser como antes.

FIDEL CASTRO RUZ

Discurso en la velada solemne por el Centenario de la caída en Combate del Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz.

No se de árboles más firmes

que los que por fruto dan

Mangos de cáscara y pulpa

Y raíz tan pertinaz.

No sé de raíz más honda

que la que nutriendo está

los árboles cuyas ramas

cuajan un fruto ejemplar.

No sé de pulpa mejor

que la pulpa popular

de los mangos que en los árboles

todavía jugo dan.

No sé de más dura cáscara

que la cáscara tenaz

que aún cuida, guarda, protege

los mangos del arbolar.

No sé de mangos mejores

que todos los mangos que se dan

en los árboles que un día

cobijaron al Titán.

David Chericián.

I.- INTRODUCCIÓN:

Cuatro grandes acontecimientos están unidos de modo tal que son eslabones inseparables en la continuidad histórica de nuestras luchas por la independencia, desde la Guerra Grande y la Necesaria hasta nuestros días, y todos tienen un escenario común: MANGOS DE BARAGUA, territorio ubicado en el santiaguero municipio de Mella.

Como dijera José Martí: El alma del hombre, como el cielo en el agua del mar, se refleja siempre en su obra.

Y allí, en Baraguá, está la obra del General Antonio Maceo, con sólidos cimientos en su viril Protesta, acontecimiento sobre el cual el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, expresó:

Nuestra historia, la historia de nuestra Patria, hermosa historia llena de ejemplos, nos muestra uno que nunca podrá ser olvidado en nuestras guerras de independencia: cuando en 1878, después de diez años de lucha, una gran parte, incluso una mayoría de los dirigentes del movimiento revolucionario, decide pedir una tregua, y tiene lugar después de diez años de heroica lucha la Paz del Zanjón, uno de nuestros generales, el más brillante, se resiste a aceptar aquella paz y formula la famosa Protesta de Baraguá. ¡Qué nos enseña nuestra historia, qué nos enseñaron a admirar más entre las páginas de la historia de Cuba que aquel gesto rebelde, hidalgo, lleno de grandeza con que Antonio Maceo pide una entrevista con Martínez Campos y declara que no acepta la paz con los españoles, en un gesto que le ganó inmortalidad ante los ojos de las generaciones pasadas, presentes y futuras y que le ganó inmortalidad ante la opinión universal, después de diez años de guerra!

Este sería el acontecimiento más trascendental, pero no el único, ocurrido en Baraguá y cuyo protagonista fuera Antonio Maceo.

Tras la Protesta, reunidas las fuerzas mambisas y afirmada la resolución de continuar la lucha, se decide, en el mismo escenario, redactar una Constitución Provisional y elegir un gobierno que recogiera el legado al cual habían renunciado los capitulados del Centro.

Con estos antecedentes, no es de extrañar que diecisiete años después, al reiniciar la Guerra Necesaria en 1895, se escogiera la gloriosa arboleda como punto de partida para la Campaña Invasora que iba a quebrar, y en definitiva quebró, la espina dorsal del entonces poderoso ejército peninsular en Cuba.

A nadie escapó el simbolismo: allí, donde prácticamente concluyó la contienda del 68, empezó en 1895 el fin de la dominación española en Cuba.

Tampoco es casualidad que el 19 de febrero del año Dos Mil, en ese mismo lugar, mas de CINCUENTA MIL orientales, en nombre de todos los cubanos, aprobáramos el JURAMENTO DE BARAGUÁ.

Teniendo en cuenta que este territorio ha ganado su lugar en la historia patria, exponemos una síntesis de cada uno de los acontecimientos allí ocurridos o que guardan relación con ellos, con vistas a que estén en un documento único, que luego puede ser ampliado, y conformar un expediente para la Biblioteca Municipal 15 de marzo, del municipio Mella, con el fin de enriquecer el tratamiento monográfico sobre el tema, además de que pueda incorporarse al programa para el estudio de la Historia Local, entre otros usos.

De igual forma, de este estudio se derivan algunas propuestas que deben ser analizadas por las autoridades del territorio.

II.- DESARROLLO:

1.- ANTECEDENTES:

El general Arsenio Martínez Campos, uno de los que más futuro tenía en España, vino a pacificar la isla. Tres planes muy concretos tenía para acabar con la guerra en Cuba:

  • Traer en 1876 a 40 mil veteranos de la contienda bélica en la península y a 16 mil más en 1877.

  • Suministrar al Gobierno Colonial 35 millones 500 mil pesos fuertes por año, a partir de 1877.

  • Negociar la paz mediante concesiones reformistas

Hay que tener en cuenta que más de 100 mil soldados españoles no habían podido sofocar, ni a tiros ni a cañonazos, la insurrección de unos 4 mil mambises, mal armados y ninguno con más de 15 balas; la inmensa mayoría con escopetas de caza o revólveres, o simplemente machetes o cuchillos.

Martínez campos vino con propuestas de paz porque, pese a todas las limitaciones organizativas e inexperiencia, estaba demostrado que con la fuerza no se ganaba a los cubanos. Vino ofreciendo dinero, amnistía, facilidades para salir del país a quien lo deseara, el olvido. Pero no ofreció la independencia ni la abolición de la esclavitud, que habían sido los más caros objetivos de la lucha.

Sin embargo, no fueron pocos los que aceptaron esa vergonzosa oferta de paz. Al conocerse este hecho, el General Antonio Maceo expresó indignado:

¡Y toda esa gente trataba con los españoles cuando aquí peleábamos con mayor entusiasmo, cuando nos sacrificábamos para vencerlos!… ¿Qué dirán ahora mis subalternos? Mis hermanos, unos inutilizados, los otros heridos, ¿qué dirán? ¡Y los demás heridos… el teniente coronel Laffite, mi buen compañero muerto el día primero! ¡El comandante Elías Pérez que cayó el día siete! ¡Y yo, que tengo el pecho sembrado de balas españolas! (1)

Maceo, que tenía tanta fuerza en el brazo como en la mente, evalúa con certeza la situación:

cuando el general Martínez Campos propone o acepta una transacción, un arreglo, ha sido porque, con su experiencia de lo que es esta guerra, estaba convencido de que nunca nos vencerían por las armas… (2)

En la mañana del 18 d febrero de 1878, en Asiento de Piloto Arriba, cerca de Pinar Redondo, Maceo conoce los detalles de lo pactado en el Zanjón mediante una comisión llegada al efecto, integrada por el brigadier Rafael Rodríguez y el comandante Enrique Collazo, quienes eran acompañados, a título personal, por Máximo Gómez.

Estos entregaron a Maceo los documentos de que eran portadores y le informaron detalladamente de todo lo sucedido en Camagüey, desde que la Cámara de Representantes acordó anular el llamado Decreto Spotorno, que condenaba a muerte a los que entraran en negocios con el enemigo, hasta llegarse al Convenio del Zanjón, el 10 de febrero de 1878. (3)

En u momento oportuno, Maceo le pregunta a Gómez su opinión personal sobre los últimos sucesos:

Le contesté –dice Gómez en su Diario de Campaña– que yo creía perdida ya la Revolución en el Camagüey y Las Tunas hasta Las Villas, que precisamente por esa razón, yo estaba dispuesto a salir del país; pero no quería hacerlo sin primero verlo a él para que supiera la verdad de las cosas, y no contara si no con sus propios recursos. Me contestó él, por su parte, no está de acuerdo con lo pactado en Camagüey y que por lo tanto reuniría sus jefes principales para resolver el caso; me manifestó también que tenía interés en celebrar una conferencia con el general Martínez Campos, con el fin de pedir una suspensión de hostilidades para organizarse; comprendí la idea aviesa de Maceo, para darle quizás un buen golpe al enemigo…

Es bueno recordar que, durante este encuentro, llegaron al campamento mambí unos emisarios enviados por Vicente García a Maceo, para que este fusilara a Máximo Gómez por traidor, echándole la culpa del Pacto del Zanjón y librándose a sí mismo de las propias. García creyó que su orden sería cumplida, pero sus emisarios fueron despedidos.

Efectivamente, el 21 de febrero Maceo escribe a Martínez Campos y le dice que se halla en condiciones de continuar la lucha y no está de acuerdo con la Resolución de la Junta del Centro (4), y termina solicitando entrevistarse con él y pide cuatro meses de suspensión de hostilidades, para consultar la voluntad de todos los distritos que componen su Departamento.

En esa misma fecha, tiene Maceo un intercambio epistolar con el general Enrique Bargés, quien le agradece la devolución de unos prisioneros y le dice:

pues en el caso de cesar la guerra en los departamentos, claro es que en éste se aumentarán todas las fuerzas nuestras, en aquellas innecesarias y entonces podría no serle tan favorable la suerte de las armas como estos últimos días…(5)

En su respuesta, el general mambí le expresa que comprende la situación y afirma:

Pero le advierto que a los hombres de mi temple no les arredra ninguna situación por difícil que sea; dejemos pues, la cosa al tiempo: el futuro, como el pasado, será el mejor testigo. (6)

En esa postura de Maceo no hay altivez ni prepotencia, y tampoco desconocimiento del alcance real de la situación y la desventaja cierta en que se hallaba. Todo lo contrario.

Es bueno recordar el retrato que de Maceo nos brinda José Miró Argenter en Crónicas de la Guerra, con el título El Héroe:

Era nuestro héroe de arrogante presencia, de elevada estatura, sin ser excesiva, bien proporcionado, de sólida constitución, de amplio tórax… de rostro animado y hermoso en el que se reflejaban las emociones del placer y los sacudimientos de la ira… ¡Qué ademán el del hombre!, ¡qué mirada de desprecio para los que le indicaron el sitio de mayor peligro! Esas miradas producían más estragos que las descargas a quemarropa del enemigo…

Maceo era la antítesis de todo lo feroz y estrafalario; su carácter era abierto, franco, liberal… Los que lo visitaban por primera vez, sobre todo si eran españoles, quedaban encantados de la urbanidad y condescendencia del guerrero temible; se lo habían figurado hosco y era admirable; lo creían irreverente y lo encontraban benévolo…

Conociendo estos aspectos y su reconocimiento por el enemigo, al que nunca subestimó, no es difícil concluir que no fueron la ciega pasión ni la ira desmesurada, las que condujeron a Maceo a pronunciarse contra el Pacto del Zanjón, si no que en él primaron su patriotismo y la confianza de que los cubanos podían obtener el triunfo.

En su mente ya hay claridad sobre aspectos que años después expresaría Martí:

La Patria necesita sacrificios… Se le sirve, pero no se la toma para servirse de ella. No se vive para hoy, si no para mañana. El deber debe cumplirse sencilla y naturalmente.

El propio Maceo de definió así: He deseado lo que puedo ser: un obrero de la libertad.

No obstante, algunos pueden preguntarse: si Maceo quería continuar la guerra ¿para qué tenía que reunirse con Martínez Campos y decirle que estaba en desacuerdo con la paz pactada?

Había una razón muy importante: de la misma forma que en el Zanjón se había oficializado, en nombre del pueblo en armas, el cese de la guerra, Maceo quería, incuestionablemente, ante el mismo jefe y ante las mismas autoridades españolas, expresar oficialmente su desacuerdo con el Pacto del Zanjón. (7)

Osadía y tenacidad había en Maceo, pero también cordura y hondo patriotismo.

2.- LA PROTESTA:

Cuando Martínez Campos recibe la solicitud de entrevista, escribe al Capitán General Jovellar, el 26 de febrero:

Maceo pide imposibles, y yo no amplío las bases; me ha pedido entrevistarse conmigo, y como del 6 al 8 estaré en Cuba, le veré; como mulato, es de una vanidad extrema y desea hablarme directamente. Tengo esperanzas de que no se dispare un tiro más… Este Maceo es la clave de la verdadera paz. (8)

En el general español si hay arrogancia y un racismo apreciable en el párrafo precedente, pero tiene cabal comprensión del teatro de operaciones y de la importancia vital de Maceo en el desarrollo ulterior de la guerra. Por eso, decide acudir a la entrevista.

Aunque se aprecia que también hay deseos de conocer al jefe insurrecto que no claudica, y que ha ganado tantos combates en condiciones desiguales; y en ello hay respeto por su enemigo, cuyo arrojo era ya leyenda.

Incluso, pueden reforzar este criterio las dificultades que tuvo el general español para organizar la comitiva que habría de acompañarle a dicha entrevista, pues la misma debía ser limitada a solicitud de Maceo; pero despertó gran curiosidad en el ejército español esa cita, y el deseo de conocer a quien prefería morir antes que rendirse, llevó a generales sexagenarios, mariscales de campo, brigadieres, coroneles y otros ubicados en distintos puntos del país, a solicitar su inclusión para acompañar a Martínez Campos al territorio insurrecto.

Mientras tanto, Maceo actúa con premura pero sin descuidar detalle alguno. Dirige comunicaciones a los jefes que seguían obedeciendo sus órdenes, para una reunión en la Sabana de San Juan, en las cercanías del río Cauto. Al explicar las razones de la cita, les dice:

En breve Oriente habrá decidido de su suerte, si se inclina a la paz, puede tenerla honrosa y provechosa; y si no, estará en estado de continuar una lucha en la que favorecidos por mil circunstancias puede, o alcanzar el triunfo, o hacerla interminable. (9)

En esta reunión, realizada el 8 de marzo en Barigua, Maceo no impone su condición de jefe para obligar a los demás a rechazar la oferta de paz de los españoles, si no que acude a su capacidad política y su ejemplo, para que sus subalternos evalúen la situación y decidan libremente si debían apoyarlo.

Allí, Maceo explica los detalles del proceso histórico que culmina con el Pacto del Zanjón. Todos lo respaldan en su empeño. Eran Mil 500 hombres en Oriente a las órdenes del Titán de Bronce. (Ver Anexo No. 1)

Todavía Martí no lo había expresado, pero esa verdad ya formaba parte del accionar de Maceo: La Patria es sagrada, y los que la aman, sin interés ni cansancio, le deben toda la vida.

Esa reunión sería decisiva para lo que ocurriría el 15 de marzo. En relación con los resultados de la misma, Tomás Estrada Palma afirmó en una carta dirigida al mayor general Julio Sanguilí:

Y creo convendrá usted conmigo en que Maceo, atrayendo a una concordia patriótica a jefes divorciados hondamente, ha obtenido más brillante triunfo que los de cien combates en que ha peleado como héroe, (10)

En el campamento mambí, inmerso en los preparativos para la entrevista, circulan rumores de un posible plan para que ¨se atrancase al general Campos el día de la conferencia¨.

Maceo se indigna y en carta al coronel Flor Crombet deja bien clara su posición:

Que el hombre que expone el pecho a las balas y que puede en el campo de batalla matar a su contrario, no apela a la traición y a la infamia asesinándolo, y aquellos que quieran proceder mal con este señor, tendrán que pisotear mi cadáver: no quiero libertad si unida a ella va la deshonra. (11)

Tiempo después, esta carta cae en poder de Martínez Campos, quien escribe a Maceo el 29 de abril del propio año:

los sentimientos caballerescos que en ella se manifiestan, anatematizando un proyecto contra mí, me han impresionado vivamente y desearía tener ocasión de estrechar la mano de usted como amigo, pues que ha sido enemigo leal. (12)

Está todo listo para efectuar la entrevista pactada para las ocho de la mañana del 15 de marzo de 1878. Es preciso puntualizar que según lo convenido por ambos jefes previamente, Martínez Campos escogió la fecha y la hora (que inicialmente sería más temprano), y Antonio Maceo el lugar y la cifra de asistentes.

Maceo y Martínez Campos representan dos posturas irreconciliables, uno la independencia y el otro la opresión, o lo que es lo mismo, la libertad y la esclavitud. Están frente a frente bajo los frondosos mangos. (Ver Anexo No. 2)

Basta –dice Martínez Campos- de sacrificios y sangre; bastante han hecho ustedes asombrando al mundo con tenacidad y decisión, aferrados a su idea; ha llegado el momento de que nuestras diferencias tengan su término y que unísonos, cubanos y españoles, propendamos a levantar este país de la postración en que diez años de cruda guerra lo han sumido. Ha llegado el momento de que Cuba, viniendo a la vida activa de los pueblos cultos, entre en el goce de todos sus derechos y, unida a España, marche por la senda del progreso y la civilización… (13)

El Titán de Bronce no permite que se lean los postulados contenidos en el panfleto de paz:

Guarde usted ese documento. (14)

La suerte está echada. No hay otro camino.

¡No, no nos entendemos! (15)

Esa fue la viril respuesta de los cubanos en boca de su héroe quien, además, contesta con prontitud cuando se le pregunta qué tiempo necesita para que vuelvan a romperse las hostilidades:

Por mi parte, no tengo inconveniente en que se rompan hoy mismo. (16)

Luego de algunas explicaciones del jefe español, se acuerda un plazo de ocho días.

Sin sospechar que sus palabras entrarían para siempre en la historia, el capitán mambí Fulgencio Duarte, que contemplaba el diálogo en silencio, se despojó del sombrero y lanzó un grito eufórico que aún retumba en la Sabana de Baraguá:

¡Muchachos, el 23 se rompe el corojo! (17)

La protesta da a Antonio Maceo una estatura que opaca a todas las figuras que han venido actuando en la guerra. La opinión mundial le pone atención. El héroe del momento es Antonio Maceo, dicen los periódicos cubanos de Nueva York. Su jnombre resuena en parlamentos europeos. El General Antonio Maceo, se afirma, ha salvado la honra de los cubanos.

Los mismos españoles aprecian el gesto, distinguiendo su actitud de la de Vicente García… (18)

Asimismo tiene gran significación la frase que un historiador español recogió de un alto militar de su país:

La Protesta de Baraguá es el acto más arrogante de toda la campaña desde el Grito de Yara. (19)

Este sentir lo recoge Pedro A. García en el periódico Granma del 15 de marzo del 2001:

Cuando parecía que iba a morir el arrebato revolucionario de La Demajagua en el Zanjón, el gesto intransigente de Antonio Maceo y sus compañeros lo hizo renacer; Baraguá fue la conmoción que transformó la capitulación en simple tregua.

3.- LA CONSTITUCIÓN DE BARAGUÁ: UN HECHO POCO DIVULGADO DE NUESTRA HISTORIA.

En la misma tarde del 15 de marzo de 1878, y por indicaciones del General Antonio Maceo, se reúnen los ciento cuatro oficiales mambises con grados hasta coronel, para acordar la nueva organización que debía darse a la Revolución.

Presididos por el coronel Silverio del Prado, decidieron de forma unánime ratificar la postura de Maceo de rechazar el Pacto del Zanjón y llevar adelante la Protesta de Baraguá.

Segidamente, y tras amplios debates, se designó una comisión formada por cinco patriotas: Félix y Fernando Figueredo, Modesto Fonseca, Rius Rivera y Martínez Freire, la que se encargó de redactar el ESTATUTO CONSTITUCIONAL que habría de sustituir a la Constitución de Guáimaro y estvo compuesto de seis artículos:

  • La Revolución se regirá por un Gobierno Provisional compuesto de cuatro individuos.

  • El Gobierno Provisional nombrará un General en Jefe que dirija las operaciones militares.

  • El Gobierno queda facultado para hacer la paz bajo las bases de independencia.

  • No podrá hacer paz con el gobierno español bajo otras bases sin el conocimiento y consentimiento del pueblo.

  • El Gobierno pondrá en vigor todas las leyes de la República que sean compatibles con la presente situación.

  • El Poder Judicial es independiente. Y residirá conforme a las leyes antiguas, en Consejos de Guerra.

Se trata de una Constitución muy breve, en la que cada artículo se concreta en una oración. Podemos decir que es la CONSTITUCIÓN MÁS PEQUEÑA DE CUBA, pero también profunda, objetiva y adecuada para el momento en que se aprueba. Hay que añadir que esta Constitución nunca fue derogada.

Una vez aprobado el Estatuto Constitucional, se procede, mediante la votación secreta, a aprobar a los miembros del nuevo Gobierno, que fueron: Figueredo, Socarrás, Beola, Calvar y Mármol.

Como puede apreciarse, tanto en la elaboración y aprobación de la Constitución de Baraguá, como en la conformación del nuevo Gobierno, se puso de manifiesto la democracia en el Ejército Mambí.

Un día después. El 16 de marzo, la primera medida que tomaron los escogidos fue acordar la organización del Gobierno Provisional. De la manera siguiente:

PRESIDENTE: Mayor General Manuel de J. Calvar

SECRETARIO: Coronel Fernando Figueredo Socarrás

VOCALES : Brigadier Leonardo de Mármol

Coronel Pablo Beola

El Mayor General Vicente García fue designado GENERAL EN JEFE DEL EJÉRCITO LIBERTADOR, teniendo bajo su mando directo el Distrito de Las Tunas, que comprendía también la parte occidental del de Holguín; y al Mayor General Antonio Maceo se le designó SEGUNDO JEFE DEL EJÉRCITO, con el Departamento Militar de Oriente bajo su mando.

Aunque no forma parte directa de este estudio, estimamos pertinente contestar, de forma muy breve, esta interrogante: ¿Cómo fue posible que en Baraguá no designaran a Maceo General en Jefe del Ejército Libertador?

Con una palabra podría responderse: Patriotismo. Pero conozcamos algunos detalles:

Vicente García siempre se vio dominado por dos deseos: no depender de nadie y poseer sin trabas su Distrito de Las Tunas, y con esa decisión vio satisfechas sus aspiraciones.

Sin embargo, Maceo, como Jefe de Oriente, en cuyo territorio estaba la mayor parte de las tropas mambisas, era, en la práctica, el verdadero jefe de la nueva situación, además de que a él correspondía la gloria de haber salvado a la Revolución del naufragio.

Precisamente por eso, a la actitud de Maceo en la Protesta de Baraguá, hay que sumarle la asumida al conformarse el nuevo Gobierno, en que no discutió cargo alguno, pues eso únicamente podía servir para dividir a las tropas y el sólo buscaba la unidad, lo que queda bien establecido en la carta que envía poco después al mayor general Julio Sangulí, que estaba en Nueva York:

Para realizar la formación del nuevo gobierno y orden de cosas aquí, propendí a todos los jefes de este Departamento hiciesen las amistades con el general García y que se le diese lo que tanto ha deseado conseguir por medios políticos, para que, unidos todos, me ayudasen a salvar nuestros principios y la honra de nuestras armas… Nuestra Protesta es la actitud en que nos hemos colocado… (20)

Tal vez si Martí lo hubiera conocido entonces, le habría escrito en ese momento lo que haría después en su primera carta personal:

No conozco yo, General Maceo, un soldado más bravo, ni cubano más tenaz que usted.

Y seguramente Maceo le hubiera respondido con lo que escribió años después, el primero de noviembre de 1896:

Me dirán algunos desatinados: ¿Por qué peleaste diez años y por qué deseas la libertad de tu Patria si no pretendes lucro personal? Y a eso contestaré yo: Quiero tener la gloria de haber contribuido al bien e independencia de Cuba, y llevar, con orgullo, el título de buen ciudadano, que da brillo y grandeza cuando se obtiene sin mancha.

4.- OTRO HECHO POCO DIVULGADO Y QUE TIENE RELACIÓN CON LA PROTESTA DE BARAGUÁ: LA ENTREVISTA MARTÍNEZ CAMPOS – CALVAR.

El 22 de marzo de 1878, víspera del cese de la tregua, el Presidente de la República en Armas, Manuel de J. Calvar, y los miembros del Gobierno Provisional, acceden a la petición que por escrito le hiciera el jefe español, y se entrevista con Martínez Campos a unos 500 metros de las trincheras españolas del campamento de Miranda, hoy Mella, a pocos kilómetros de Baraguá.

En torno a una bien servida mesa, a estilo mambí, sobre hierba el blanco mantel, sentáronse sobre el verdor de la tierra Martínez Campos y sus generales, y Calvar y sus compañeros. (21)

Calvar trató con exquisito tacto la conversación en torno a las incidencias de la guerra hasta que, ya de sobremesa, el jefe español abordó abiertamente el motivo fundamental de la reunión. No ocultó la impresión que le causó la rápida organización de los cubanos; informó con detalles de la casi total pacificación del país, y del retorno de los emigrados políticos a cuba. Agregó que no podía ampliar las concesiones que oficialmente ya habían sido publicadas, y apeló entonces a los sentimientos humanos para evitar más derramamientos de sangre e impedir un sacrificio honroso quizás pero inútil. Dijo además que Vicente García lo había engañado y tuvo palabras de reproche para Maceo, por ser él su huésped a la sombra de los Mangos de Baraguá, y cuya dureza creía imperdonable.

Calvar, Figueredo, Mármol y Beola, ratificaron la decisión de Baraguá; se negaron firme y serenamente a la rendición que sería aceptar el Pacto del Zanjón.

Terminó la entrevista sin que se llegara, nuevamente, a acuerdo alguno, salvo la decisión de los cubanos de proseguir la lucha. Martínez Campos los acompañó hasta un cuarto de legua del campamento, y cuando iban a separarse expresó:

¿Será posible señor Calvar, que mañana se rompan las hostilidades?

Y Calvar, picando las espuelas al caballo que montaba, contestó sin vacilar:

¡Mañana se rompen las hostilidades! (22)

Esta entrevista, en la que Martínez Campos esperaba lograr lo que resultó imposible sólo una semana antes, constituyó una reafirmación de la disposición de los cubanos de continuar la lucha por la independencia y de que los insurrectos apoyaban resueltamente a Maceo en el empeño; que lo ocurrido en Baraguá no era la decisión de un hombre solo, si no que se trataba de la salvación de una nación entera.

El propio José Martí el 9 de mayo de 1895, pocos días antes de su muerte, expuso:

Tengo ante mis ojos la protesta de Baraguá, que es lo más hermoso de nuestra historia.

Se rompen las hostilidades. Vienen días difíciles. Los españoles concentran fuerzas, hostigan al Ejército Mambí; la lucha es desigual.

Casi dos meses después de la Protesta de Baraguá, el Gobierno Provisional evalúa la situación y se plantea un plan para salvar a Maceo de una muerte segura o de la bochornosa capitulación que parecía inevitable,

Se sabe que no habrá ayuda inmediata desde el exterior y se considera comisionar a Maceo para que marche al extranjero a gestionarla. Acordada su salida, el Titán de Bronce se limitó a notificar:

Obedeceré cualquier orden del Gobierno, siempre que este se comprometa conmigo, caso de que abandone el campo, a esperar mi vuelta o a no capitular sin que yo haya expuesto la situación y las esperanzas que para la continuación de la lucha nos ofrezca la emigración. (23)

Y ya próxima la partida, en un almuerzo que ofreció Martínez Campos, el 9 de mayo en San Luis, Maceo le dijo al general español:

Le deseo que pueda terminar su obra, ahora que yo no le estorbo, pero como no estoy comprometido haré cuanto pueda por volver y entonces emprenderé de nuevo mi obra. (24)

Maceo sabía que la guerra llegaba a su fin, pero no claudicaba y por eso reafirmaba su decisión de continuar la lucha. Quedaba en pie lo decidido en la Protesta de Baraguá.

5.- LA INVASIÓN AL OCCIDENTE.

Pasaron 17 años de tregua fecunda. Muchos pensaron que España perpetuaba su poder sobre Cuba, pero comprendieron su error cuando el mes de febrero de 1895 marca el reinicio de la campaña con la Guerra Necesaria.

Y Maceo estaría nuevamente en el combate para que la contienda brillara con su brazo y su pensamiento a disposición de la causa independentista, y también para emprender una de las acciones más audaces de entonces, que sería reeditada más de 60 años después por los continuadores de la lucha por la libertad de la Patria.

El General Antonio Maceo retorna a los Mangos de Baraguá para conformar allí las fuerzas mambisas que, con el empuje de la decisión de las que le acompañaran aquel 15 de marzo de 1878, le seguirían en la invasión al occidente del país.

La historia sigue latiendo. Maceo dicta las órdenes pertinentes y se acuartelan fuerzas de Santiago de Cuba y de Holguín, destinadas al primer contingente invasor; a la vez, el jefe mambí continúa atendiendo otros asuntos importantes relacionados con la guerra

Corre el mes de octubre de 1895. La concentración de las fuerzas expedicionarias tienen como escenario el mismo sitio histórico donde se alzan los frondosos mangos que dieron su sombra a la Protesta de Baraguá, a donde retorna el héroe cubano a cumplir su juramento de ¡Libertad o Muerte!

A mediados del mes de octubre, llegó al campamento de Baraguá el alto personal del Gobierno con el fin de acompañar al Ejército Invasor hasta el occidente cubano y compartir con el soldado las glorias y fatigas de la campaña…

El General Maceo se dispone a llevar las banderas de la independencia hasta los confines del oeste del país. Es el 22 de octubre de 1895. Desde esta fecha y en tres meses exactos, la columna recorre 424 leguas en 78 jornadas que culminan en Mantua, Pinar del Río, el 22 de enero de 1896.

Desde el Estado Mayor hasta el cuerpo de vigilancia sumaban Mil 403 combatientes, cifra que no incluye a los asistentes, ordenanzas y otros, que ascendían a unos 300, aunque algunos de ellos estaban armados y, por tanto, en condiciones de pelear cuando fuera menester.

Una vez más, se acentúa la huella de Baraguá en la historia patria, y el nombre de Antonio Maceo se reitera como protagonista.

6.- EL OBELISCO;

Aún son muchos los que equivocan el término y lo llaman PANTEÓN, cuando esta denominación se refiere a un monumento funerario.

El monumento erigido en Mangos de Baraguá está registrado como OBELISCO, que según el diccionario es : monumento egipcio que tiene forma de aguja piramidal; cubierto de jeroglíficos que conmemoraban sucesos históricos o mitológicos.

El OBELISCO de los Mangos de Baraguá es imponente y hermoso, cuyo valor histórico trasciende de época en época, por eso proponemos conocer algunos aspectos de este Monumento Nacional

DONACIÓN DE LOS TERRENOS DE BARAGUÁ

Cuando se confeccionaban los planos del poblado de San Felipe, el propietario de la finca Baraguá, Mariano Quintana, donó dos solares en el referido sitio, exactamente donde se había efectuado, el 15 de marzo de 1878, la entrevista de los dos generales enemigos.

Quintana quiso que el lugar fuera adecuadamente conservado para las futuras generaciones. A continuación podemos leer un fragmento de la carta que escribiera al respecto, en Santiago de Cuba, al Consejo de Veteranos de Oriente, el 8 de febrero de 1925, casi medio siglo después de la viril Protesta:

Desde Maisí a San Antonio no habrá un lugar más glorioso ni más propio para levantar un templo a los héroes de la Patria, ni un sitio tan hermoso y de tanto interés para presentarlo al visitante que llega a conocer nuestras costumbres y nuestra historia. Dejo a la elección de ustedes el notario, haciendo yo todos los gastos, hasta la inscripción en el Registro de la Propiedad…

Noble y patriótico gesto que permitió erigir allí la monumental obra que perpetúa los acontecimientos históricos acontecidos en Baraguá, y deja un legado para las generaciones posteriores.

Donde en 1878 abundaban los bosques y frondosos mangos, hoy se alza entre palmas y sobre todo cañas, el imponente OBELISCO. Ocupa unos 10 Mil metros cuadrados, con amplias áreas verdes en las que destacan el césped bien cuidado y la arboleda de mangos que tiene su origen en las posturas obtenidas de las semillas de la mata que subsiste como único testigo de aquella gesta.

Desde lejos, el OBELISCO se distingue como un faro enorme y junto a él la gigantesca bandera cubana, para indicarnos el camino de la independencia y la libertad.

El monumento, con una altura de unos 30 metros, tiene en su parte superior cinco letras en bronce que dan eternidad al héroe: MACEO.

En la base, ocupando los cuatro lados, hay tarjas también en bronce, que nos introducen en la historia: un mapa de Cuba a relieve, con la ruta de la invasión; otra con el mismo tema cuyo contenido concluye así: Las praderas del Camagüey, las serranías de Las Villas, las llanuras de Matanzas y La Habana y la campiña vueltabajera fueron mudos testigos de las gloriosas hazañas de los intrépidos orientales. Tras tarjas se refieren a la Protesta de Baraguá.

En los muros que delimitan las áreas verdes, se repite este llamado: Demuestre su interés por este lugar, cuidando las plantas y obras que lo embellecen (1928).

Igualmente hay tarjas en bronce ubicadas en un extremo y ambos lados del pasillo central, que dan a conocer los nombres de los oficiales que acompañaron a Maceo en la Protesta, los artículos de la Constitución de Baraguá, así como los nombres y cargos de quienes integraron el nuevo Gobierno allí conformado. Llama la atención una con el título

FRASES DE LOS REBELDES EN BARAGUÁ

  • Los orientales no estamos de acuerdo con el Pacto del Zanjón.

MACEO

  • Nosotros no aceptamos lo pactado en el Camagüey, porque ese convenio no encierra ninguno de los términos de nuestro programa.

CALVAR

  • Nuestra aspiración es la independencia absoluta.

Dr. FIGUEREDO

  • Volveremos a secar los montes a balazos.

MONCADA

  • ¡Muchachos, el 23 de rompe el corojo!

CAPITÁN DUARTE

Finalmente reproducimos el contenido de otra tarja cuyo texto es poco divulgado y apenas se conoce:

PÁRRAFOS DE LA PROCLAMA DEL GENERAL ANTONIO MACEO ANTES DE PARTIR PARA OCCIDENTE:

El Gobierno de la República, el país que está con nosotros y la opinión universal, tienen sus ojos y su pensamiento fijos en vosotros en estos supremos momentos en que se ha de decidir la suerte futura de un pueblo desgraciado, y yo abrigo la firme convicción y me alienta la consoladora esperanza de que vosotros habréis de sostener enhiesta la bandera de la estrella solitaria para pasearla triunfante y vencedora por las calles de La Habana, tras una serie no interrumpida de victorias que serán otros tantos timbres a vuestro nombre glorioso.

¡Orientales! La suerte de la Patria está en vuestras manos.

ANTONIO MACEO

Mangos de Baraguá, 1810-1895

Esta tarja, como casi todas, tiene como fecha de fundación el año 1930.

Se anexa un croquis del OBELISCO, que no está hecho a escala y puede faltar algún detalle, pero permite tener una idea más clara acerca de este lugar histórico.

7.- EL JURAMENTO DE BARAGUÁ:

En Baraguá, como ha dicho el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, se salvó la gloria, se salvó la idea, se salvó la bandera, renació la disciplina, el ejemplo insuperable de orden, de sentido del deber, de humildad, de acatamiento a la ley y a las instituciones de la República.

Y por eso no podía ser en otro lugar. Allí, donde el OBELISCO erigido como digno homenaje a la hazaña del Titán de Bronce nos hace presente su viril Protesta, el espíritu inclaudicable de Baraguá, se multiplicó en el palpitar de 50 Mil corazones encabezados por nuestro querido Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Colonialistas e imperialistas apostaron al cansancio de los cubanos. Creían que nuestras fuerzas se agotarían. Que la numerosa sangre derramada y el genocidio exterminarían todo intento de independentismo y de mantener la plena soberanía tan duramente alcanzada. Baraguá en el 78, y otra vez en el 95, y nuevamente en el Dos Mil, demostraron lo contrario. El pueblo cubano, el mismo rebelde y heroico de las tres épocas, es incansable e irreductible. (25)

Es sábado 19 de febrero del año Dos Mil. Vibra Cuba entera. Entra la caballería con los mambises de estos tiempos rememorando lo ocurrido casi 122 años atrás en el mismo sitio histórico. Ese homenaje es el comienzo de la TRIBUNA ABIERTA DE LA REVOLUCIÓN prevista para el único lugar posible de Cuba por lo que ocurriría allí esa tarde noche.

Son los meses de intensa lucha por lograr la devolución del niño secuestrado en la Florida, Elián González.

Son las 6:45 PM cuando Rafael Serrano lee la denuncia de Cuba:

Acabamos de recibir la siguiente declaración que en nombre del Gobierno de Cuba nos entregó el compañero Fernando Remírez de Estenoz, viceministro primero del Ministerio de Relaciones Exteriores y Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, aquí presente, especialmente invitado a este histórico acto, al igual que el embajador de Cuba en Naciones Unidas, Bruno Rodríguez.

El jueves en horas de la noche, e produjo un hecho insólito, que ha dado lugar a un gran escándalo, divulgado hoy ampliamente por los medios de prensa norteamericanos: un importante funcionario del INS fue arrestado por agentes del FBI en Miami acusado de ser espía al servicio del Gobierno de Cuba. Esto tiene lugar exactamente tres días y medio antes de la Audiencia de la Corte Federal del Sur de la Florida que debe analizar y tomar decisión sobre el curso de los secuestradores del niño Elián González contra la decisión del INS a favor de su devolución.

Es clarísimo e imposible de ocultar el propósito de presionar fuertemente e influir con esta desesperada y espectacular maniobra en la decisión del Juez Federal.

Jamás en 22 años la Oficina de Intereses de Cuba en Washington ha realizado actividades de injerencia en los Estados Unidos, y esto lo conoce perfectamente bien el Gobierno de ese país.

Hoy sábado, a la 1:30 de la tarde, el Jefe del Buró de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado citó a Félix Wilson, Segundo Jefe de nuestra Sección de Intereses en Washington, para comunicarle que un funcionario de esa Sección debía ser retirado en el plazo de una semana.

El Gobierno de Cuba no retirará a ningún funcionario de esa Sección al que se le impute responsabilidad en esta infame acusación, y esta dispuesto a proponerle a ese compatriota, tan vilmente imputado, que permanezca en territorio de los Estados Unidos para testimoniar y demostrar la total falsedad de esa acusación, sea cual fueren las consecuencias.

Se trata de un golpe vengativo y bajo contra el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) para impedir a toda costa la devolución del niño secuestrado, poner en tela de juicio la ética de la política de Cuba y calumniar miserablemente a nuestra Patria.

Al igual que en 1878 y 1895, se escuchó allí el grito de ¡Libertad o Muerte!, y resonó y formó eco en toda Cuba el de ¡PATRIA O MUERTE! con un final decisivo: ¡VENCEREMOS!

Tres épocas, un mismo escenario y un mismo ideal frente a dos enemigos poderosos: antes, el colonialismo español; ahora, el imperialismo yanqui; pero siempre el mismo cubano irreductible, el que no deja caer la espada y dice como el General Maceo: Quien intente apoderarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha.

Es por eso que decimos que allí se produjo una Segunda Protesta de Baraguá, cuyos héroes son los mambises de estos tiempos.

Cierto que ha cambiado la forma de lucha, ya no es en el campo de las armas, si no en el de las ideas. Se combaten las leyes extraterritoriales, las enmienda introducidas de contrabando, la Ley de Ajuste Cubano, el secuestro de un niño para que retorne al seno de su Patria y su familia y no tengan otros niños cubanos que pasar por tan espantosa vivencia.

Y allí. En esa tierra gloriosa, el pueblo hizo un Juramento de VENCER O MORIR.

Tenemos el derecho a la paz, al respeto de nuestra soberanía y de nuestros intereses más sagrados. Cuarenta años de infamia no han podido doblegar nuestra voluntad de lucha. No nos hemos cansado ni nos cansaremos,

( … (

Hay tarea para largos años.

¡La Ley de Ajuste Cubano debe cesar!

¡La Ley Helms Burton debe cesar!

¡La Ley Torricelli debe cesar!

¡Las enmiendas introducidas de contrabando en muchas leyes del Congreso de los Estados Unidos para agravar los sufrimientos de nuestro pueblo, deben cesar!

¡El bloqueo en su conjunto y la criminal guerra económica contra Cuba deben cesar

¡Las amenazas, las campañas subversivas, los planes de desestabilización, deben cesar!

Y a su debido tiempo ya que no constituye objetivo prioritario en este instante aunque si justísimo e irrenunciable derecho de nuestro pueblo, ¡el territorio ilegalmente ocupado de Guantánamo debe ser devuelto a Cuba!

Mientras tanto, la Tribuna Abierta surgida en esta histórica lucha por la devolución del niño secuestrado, convertido en símbolo de los derechos de la nación, no cesará un solo día y la Batalla de Ideas, la formación y consolidación de la más sólida conciencia revolucionaria, y el esfuerzo por alcanzar los más elevados conocimientos y la más amplia e integral cultura, son actividades que en nuestra Patria no se detendrán jamás mientras haya injusticia por reparar, mientras exista el sistema imperialista, y aun cuando deje de existir, porque siempre será necesario luchar por un mundo más solidario y más humano. Nuestra lucha adoptará mil formas y estilos diferentes. Las masas estarán siempre listas; la transmisión del mensaje será permanente, las fuerzas y energías continuarán acumulándose y ahorrándose para cada minuto necesario o decisivo.

( … )

¡Nadie se rendirá! Y cansarse en esta lucha sería, para un patriota y un revolucionario cubano, más bochornoso que rendirse. ¡Veremos quien tiene más razón, más motivación, más voluntad de luchar!

¡Veremos quien se cansa primero!

¡Veremos quien resiste más!

¡Ante la gloria inmortal de Maceo, … LO JURAMOS!

¡LO JURAMOS!

¡LO JURAMOS! (26)

III.- CONCLUSIONES:

La importancia de Baraguá en la historia patria se pone de relieve por los acontecimientos vinculados a ese territorio ubicado en el actual municipio Mella, en la provincia de Santiago de Cuba.

Los hechos reseñados aquí no son todos. Es imprescindible profundizar en estos y añadir los correspondientes a la presencia de José Martí en la zona en 1895 y que hemos denominado Ruta Martiana, así como el paso de la Columna 8 comandada por Raúl Castro Ruz, que llevaba como misión abrir el Segundo Frente Oriental ¨Frank País¨.

Lo cierto es que, y lo decimos por experiencia propia y los muchos testimonios recopilados, que quien en cuerpo y alma lleve la historia de la Patria, en la Sabana de Baraguá sentirá el rumor del combate y el grito inconfundible del mambí en la pelea: ¡AL MACHETE!

Mangos de Baraguá es historia viva de la independencia de la Patria y, por eso mismo, allí nuestro pueblo hizo su Juramento, cuyo contenido revela al mundo que ¡CUBA ES UN ETERNO BARAGUÁ!

V.- REFERENCIAS

1. José L. Franco. Antonio Maceo, apuntes para una historia de su vida. En tres tomos. Tomo L p 127

2. IBIDEM. P 127

3. IBIDEM. P 128

4. 1BIDEM. Pp 131-132

5. IBIDEM. P 132

6. IBIDEM. P 132

7. Fidel Castro. Discurso pronunciado en el Acto Central conmemorativo del Centenario de la Protesta de Baraguá.

8. José L. Franco. Obra citada. P 133

9 IBIDEM. P132

10.IBIDEM p 137

11 .IBIDEM p 135

12.IBIDEM p 155

13.Raúl Aparicio. Hombradía de Antonio Maceo. p 213

14.IBIDEM p 214

15.IBIDEM p214

16.IBIDEM

17.IBIDEIVI

18.IBIDEM p 217

19.José L. Franco. Obra citada. p 148

20.IBIDEM p 151

21.IBIDEM p 150

22.IBIDEM p 151

23. Raúl Aparicio. Obra citada. p 220

24.IBIDEM p 220

25. Tomado del Juramento de Baraguá

26. IBIDEM

VI.- BIBLIOGRAFÍA

Aparicio, Raúl. Hombradía de Antonio Maceo. UNEAC. La Habana, 1975.

Figueredo, Fernando. La Revolución de Yara (Tomo 2). Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1962

Franco, José L. Antonio Maceo, apuntes para una historia de su vida. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1975.

Gómez, Máximo. Diario de Campaña. Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1968.

Miró Argenter, José. Crónicas de la Guerra. Editorial Letras Cubanas, Ciudad Habana, 1981.

Pichardo, Hortensia. Documentos para la Historia de Cuba. (Tomo 2) Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1973.

PUBLICACIONES PERIÓDICAS:

Revistas Bohemia : No. 11 del 17-3-1978

—— del 11-10-1968

Periódicos : Sierra Maestra, 11-3-2000

Juventud Rebelde, 15-3-98 y 20-2-2000

Granma, 15-3-2000

FUENTES ORALES

Castro, Fidel. Discurso en la Velada Conmemorativa de los Cien Años de Lucha.

Discurso en el Acto Central Conmemorativo del Centenario de la Protesta de Baraguá

ANEXO No. 1

En la reunión previa a la Protesta de Baraguá, realizada el 8 de marzo de 1878 en Barigua, estaba con Antonio Maceo la oficialidad del Ejército Libertador de Holguín, Santiago de Cuba, Guantánamo, Jiguaní y Las Tunas.

Mayor general Manuel de J. Calvar

Coroneles Arcadio Leyte Vidal, Silverio del Prado, Flor Crombet, Belisa-rio Grave de Peralta, Guillermo Moncada, Leonardo Mármol y Francisco Borrero (*)

Tenientes Coroneles Pedro Martínez Freire, José Maceo, Juan Rius Rive-ra, Vicente Pujols, Limbano Sánchez, Miguel Santa Cruz Pacheco y Emiliano Crombet

Comandantes José Lacret Morlot, Quintín Banderas, Agustín Cebreco, Ramón González, Jesús Rabí, Silverio Sánchez Figueras, Rafael Maceo, Francisco Leyte Vidal, Prado, Urquiza, Luis de feria, Ortiz, Agustín Portuondo, Pedro Vázquez, Antonio Soria

También estaban los diputados por Oriente, únicos restos en el campo de la Revolución de la disuelta Cámara de Representante, tenientes corone-les Fernando Figueredo Socarrás y Pablo Beola, y los médicos doctores Félix Figueredo, Brioso y Rosas, los hijos del coronel Prado y los capitanes José Sauvanell, Zayas Bazán y muchos oficiales subalternos, entre los cuales figuraban los hermanos Calás, familiares éstos del general Máximo Gómez.

(*) Francisco Borrero Lavadí (Paquito): Natural de Palmarito de Cauto, territorio que, al igual que Baraguá, pertenece al actual municipio Mella.

Este oficial mambí alcanzó el grado de general de brigada en la Guerra Necesaria y murió en combate en Altagracia, Camaguey, donde reposan sus restos.

ANEXO No. 2

En la entrevista realizada el 15 de marzo de 1878 en Mangos de Baraguá,

entre otros, estaban presentes:

POR LA PARTE CUBANA:

Mayor General Antonio Maceo. Brillante táctico y talentoso jefe militar en el movimiento de tropas. Fue el mejor alumno de Máximo Gómez. Alto, fornido, buen jinete, excelente tirador. En esa fecha era Mayor General, el más alto grado de la jerarquía militar mambisa y fungía como jefe de la División de Cuba (Santiago de Cuba).

General Manuel de J. Calvar (Titá). Patriota dé muy honrosa hoja de servicios a lo largo de la Guerra del 68. Interviene en el diálogo entre Maceo y Martínez Campos, con palabras duras. En el Gobierno de la República en Armas que surgió de la Protesta de Baraguá, fue designado Presidente.

Pedro Martínez Freyre: Tenía grado de coronel. Fue el último jefe insurrecto que depuso las armas en Oriente después de la Protesta de Baraguá. Conspiró para reanudar la guerra, pero fracasó su plan y cayó preso antes de la Guerra Chiquita.

Coronel Fernando Figueredo Socarrás. Brillante historia de su participación en la Guerra de los Diez Años, tanto con las armas en la mano, como en elevados puestos en el Gobierno de la República en Armas, incluso en el surgido de la Protesta de Baraguá. Sobrevivió a las contiendas libertadoras para ser el mejor cronista de la Protesta de Baraguá, que relata en el epílogo de su libro LA REVOLUCIÓN DE YARA (Tomo 2).

Coronel José Maceo. Hermano de Antonio. Después obtendría el grado de general.

Coroneles Arcadio Leyte Vidal y Silverio del Prado.

Jesús Sablón Moreno. Más conocido por Jesús Rabí. Comandante cuando la entrevista de Baraguá; general en la Guerra del 95

Coronel Guillermo Moncada (Guillermón). Después fue ascendido a general.

Dr. Félix Figueredo Díaz. Médico y combatiente. Alcanzó el grado de brigadier. Pidió permiso para hablar en Baraguá y dijo al general español: » Lo que queremos es la independencia.»

Coronel José Lacret Morlot. Alcanzó el grado de general en la Guerra del 95

POR LA PARTE ESPAÑOLA

* General Arsenio Martínez Campos. Recibió el sobrenombre de EL PACIFICADOR. Había estado en Cuba de 1869 a 1873, aquí fue ascendido a brigadier. En 1874 proclamó a Alfonso XII, restaurando la monarquía en España. Sus triunfos en la guerra Carlista le ganaron el grado de Capitán General en 1876, año en que fue enviado de nuevo a Cuba como Jefe de Operaciones contra los insurrectos.

Después, en marzo de 1895, se le designa por segunda vez Gobernador y Capitán General de Cuba, para combatir la insurrección que había estallado en febrero de ese año.

Sus esfuerzos para terminar la guerra con su política de atracción se frustraron, y al percatarse de su fracaso pidió su relevo, que le fue concedido. A su llegada a España, fue nombrado Presidente del Supremo de Guerra y Marina, y reanudó su vida política hasta su muerte en 1900.

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